Dos viajeros caminaban por la orilla del mar. A lo lejos vieron algo cabalgando sobre las olas.
«Mira», dijo uno, «¡un gran barco llega desde tierras lejanas, trayendo ricos tesoros!»
El objeto que vieron se acercaba cada vez más a la orilla.
«No», dijo el otro, «eso no es un barco del tesoro. Ese es el esquife de algún pescador, con la captura del día de sabrosos pescados.
Todavía más cerca llegó el objeto. Las olas lo arrastraron hasta la orilla.
«Es un cofre de oro perdido en algún naufragio», gritaron. Ambos viajeros corrieron a la playa, pero allí no encontraron nada más que un tronco empapado de agua.
Créditos
Esopo fue un fabulista de la antigua Grecia, cuyas obras —transmitidas oralmente durante siglos— se convirtieron en la base de la tradición fabulística occidental. "Los viajeros y el mar" es un ejemplo característico de su estilo: una escena cotidiana brevísima que conduce a una reflexión moral sobre la ilusión y las expectativas desmedidas.
