“¿Por qué razón caminas así de lado?”, dijo una madre cangrejo a su hijo. “Deberías caminar siempre de frente y con los dedos de los pies hacia fuera”.
“Enséñame a caminar, madre querida”, respondió el pequeño Cangrejo obedientemente, “quiero aprender”.
Así que la vieja Cangrejo intentó y trató de caminar en línea recta hacia delante. Pero sólo podía caminar de lado, como su hijo. Y cuando quiso girar los dedos de los pies hacia fuera, tropezó y se cayó de narices.

Créditos
Esopo fue un fabulista de la Antigua Grecia, cuyas historias han perdurado más de dos milenios gracias a su mezcla de humor y sabiduría moral. Esta fábula en particular ilustra una de sus enseñanzas favoritas: que predicar con el ejemplo vale más que cualquier sermón, idea que Esopo supo condensar en apenas unas pocas y certeras líneas.
