La manzana durmiente

Resumen


"La manzana durmiente" es un cuento corto en el que un niño intenta despertar a una manzanita dormida que cuelga entre las ramas de un árbol. Con mejillas sonrosadas y una sonrisa entre sueños, la manzana no responde ni al ruego del niño, ni a los cálidos besos del sol, ni al dulce canto de un pájaro. Solo cuando el viento infla sus mejillas y sacude el árbol ocurre algo inesperado, dejando al niño con una sorpresa muy especial en su delantal.


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En lo alto de un árbol, entre las hojas verdes, colgaba una manzanita con mejillas tan sonrosadas que parecía como si estuviera durmiendo. Un niño pequeño se acercó y, de pie debajo de sus ramas, miró hacia arriba y llamó a la manzana: 

—¡Oh manzana! ¡Ven a mí, baja a mí! No necesitas dormir tanto.

Llamó durante mucho tiempo y rogó con mucha fuerza, pero la manzana no se despertó; no se movió en su cama, aunque parecía como si se estuviera riendo de él mientras dormía.

Luego vino el resplandeciente sol, brillando en lo alto de los cielos. 

—¡Oh sol! ¡Sol encantador! —dijo el niño—. Por favor, despierta la manzana por mí.

El sol dijo: 

—Oh, sí, lo haré con mucho gusto .

Así que envió sus brillantes rayos directamente a la cara de la manzana y la besó amablemente, pero la manzana no se movió ni un poco.

Luego vino un pájaro y se posó en una rama del árbol, cantando una hermosa canción. Pero ni siquiera eso despertó a la manzana dormida. Y entonces, ¿qué viene ahora? 

—Lo sé —dijo el niño—. Él no besará la manzana, y no puede cantarle. Lo intentará de otra manera.

Efectivamente, el viento infló sus mejillas y sopló y sopló, sacudiendo el árbol. La manzanita se asustó tanto que se despertó y saltó del árbol, cayendo justo en el delantal del niño.

Ella estaba muy sorprendida y tan contenta que le dijo: 

—Muchas gracias, señor Viento.


Créditos

Emilie Poulsson fue una escritora y educadora estadounidense del siglo XIX, conocida por sus cuentos, canciones y poemas pensados para la primera infancia. "La manzana durmiente" refleja su estilo característico: escenas sencillas de la naturaleza que cobran vida a través del diálogo y la imaginación, invitando a los niños a participar activamente en la historia.