Un león y un asno acordaron ir a cazar juntos. En su búsqueda de presas, los cazadores vieron varias cabras salvajes entrar en una cueva y trazaron planes para atraparlas. El asno debía entrar en la cueva y expulsar a las cabras, mientras que el león se pararía en la entrada para derribarlas.
El plan funcionó maravillosamente. El asno hizo un estruendo tan espantoso en la cueva, pateando y rebuznando con todas sus fuerzas, que las cabras salieron corriendo aterrorizadas, sólo para ser víctimas del león.
El asno salió orgulloso de la cueva.
«¿Viste cómo las hice correr?», dijo.
«Sí, ciertamente», respondió el león, «y si no te hubiera conocido a ti y a los de tu especie, ciertamente también habría corrido».

Créditos
Esopo fue un fabulista de la antigua Grecia, al que se atribuye una colección de fábulas morales que han perdurado más de dos milenios. Esta fábula, como muchas otras suyas, usa animales como el león y el burro para ilustrar con humor y precisión los peligros de la vanidad y la fanfarronería.
