Había una vez una pequeña gatita llamada Dot. Era muy bonita, con un pelaje suave y sedoso. Si la acariciabas, ronroneaba contenta. Dot era una gatita gentil y nunca lastimaría a nadie con sus garras, ya que las mantenía escondidas en sus patas. Era toda blanca, con solo una pequeña mancha, de ahí su nombre.
A Dot le encantaba pasar tiempo con su abuela, quien a menudo tejía mientras Dot se sentaba cerca. Dot observaba atentamente cómo se tejía el hilo en diferentes formas y patrones. Ansiaba jugar con la lana y, a menudo, deseaba que su abuela dejara caer su ovillo para poder perseguirlo. Y cuando finalmente caía, Dot corría detrás de él con todas sus fuerzas, jugando y divirtiéndose.
Aunque Dot todavía era una gatita, aún no había cazado una rata. Todavía era muy pequeña e inexperta para hacerlo, pero sabía que algún día podría atraparlos. Mientras tanto, estaba contenta de jugar y disfrutar su tiempo con su abuela y verla tejer.

Créditos
Emilie Poulsson fue una escritora y educadora estadounidense del siglo XIX, conocida por sus cuentos y canciones infantiles diseñados para estimular la imaginación de los más pequeños. La gatita Dot refleja su talento para retratar escenas cotidianas con ternura, convirtiendo momentos simples —como jugar con un ovillo de lana— en pequeñas aventuras llenas de encanto.
