Había una vez un perro al que le gustaban mucho los huevos. Visitaba el gallinero muy a menudo y terminò volviéndose tan codicioso que se tragaba los huevos enteros.
Un día el perro deambuló hasta la orilla del mar. Allí vio una ostra. En un abrir y cerrar de ojos, la ostra estaba descansando en el estómago del perro, con concha y todo.
Al perro le dolió mucho, como puedes adivinar.
«He aprendido que todas las cosas redondas no son huevos», dijo gimiendo.

Créditos
Esopo fue un fabulista de la Antigua Grecia, que vivió aproximadamente en el siglo VI a. C., y es considerado el padre del género de la fábula occidental. Sus historias, protagonizadas por animales con comportamientos muy humanos, han sido transmitidas durante siglos en incontables versiones y traducciones. "El perro y la ostra" es una de sus fábulas más concisas, y su moraleja sobre los errores que provoca la codicia irreflexiva sigue siendo tan vigente hoy como en la Antigüedad.
