El pequeño topo le dijo una vez a su madre:
«¡Vaya, madre, dijiste que estaba ciego! ¡Pero estoy seguro de que puedo ver!»
Mamá topo comprendió que tendría que sacarle esa presunción de la cabeza. Así que puso un poco de incienso delante de él y le pidió que le dijera qué era.
El pequeño topo lo miró.
«¡Vaya, eso es un guijarro!»
«Bueno, hijo mío, eso prueba que has perdido el sentido del olfato además de ser ciego».

Créditos
Esopo fue un fabulista de la antigua Grecia, famoso por sus breves relatos morales protagonizados por animales. Aunque se debate si fue una figura histórica real o legendaria, las fábulas que llevan su nombre han perdurado durante más de dos mil años. "El topo y su madre" es uno de sus ejemplos más concisos del arte de enseñar humildad a través del humor.
