En un período de tiempo seco, cuando los pájaros podían encontrar muy poco para beber, un cuervo sediento encontró un cántaro con un poco de agua.

Pero el cántaro era alto y tenía un cuello angosto y, por mucho que lo intentaba, el cuervo no podía alcanzar el agua. El pobre sintió como si fuera a morir de sed.

Entonces se le ocurrió una idea. Recogiendo algunas piedrecitas, las dejó caer en el cántaro una por una.

Con cada guijarro, el agua subía un poco más hasta que por fin estuvo lo suficientemente cerca para que pudiera beber.

Créditos
Esopo fue un fabulista de la antigua Grecia, cuyas historias protagonizadas por animales han perdurado durante más de dos mil años. Sus fábulas, transmitidas oralmente antes de ser recopiladas por escrito, se caracterizan por condensar una enseñanza moral en pocas líneas; "El cuervo y el cántaro" es uno de sus relatos más citados en la historia de la psicología animal por anticipar conceptos modernos sobre resolución de problemas.
