Érase una vez, hace unos 200 años, una muchacha llamada Margaret Ann Bulkly. Margaret vivía en una tierra fresca y verde llamada Irlanda, en un país llamado Gran Bretaña.
Margaret era inteligente y curiosa. Tenía grandes sueños. Margaret era valiente y luchaba cuando creía que algo estaba mal.

Los padres de Margaret pagaron por la educación de su hermano para que se convirtiera en abogado. Y luego utilizaron el último dinero que les quedaba para que pudiera casarse con la hija de un hombre rico.
Margaret era inteligente y tenía grandes sueños. Pero no había más dinero para sus estudios, ni siquiera para convertirse en institutriz o enfermera.
Margaret era valiente.
—¡Quiero ser doctora! —decía. Pero hace doscientos años, una chica no podía convertirse en abogada, política o médica.

Margaret tenía un tío que era un pintor famoso. Se llamaba James Barry.
Uno de los amigos de James Barry era el general Miranda, de Venezuela. El general Miranda tenía una biblioteca muy bonita y muy grande. ¡Su biblioteca tenía más de 6000 libros!
—¡Quiero leer este! ¡Y este! ¡Y este! —dijo Margaret. Margaret era inteligente y curiosa. El general Miranda quedó impresionado.

Cuando James Barry, el tío de Margaret, falleció, le dejó algo de dinero.
—¡Es suficiente para estudiar medicina! —dijo el general Miranda.
—Pero yo no puedo ser médico —dijo Margaret.
—Los muchachos pueden ser médicos —dijo el general Miranda—, y tú puedes vestirte como un muchacho.
Margaret era valiente y luchó por lo que creía. Tenía muchas ganas de ser médica, así que se cortó el pelo, practicó hablar con voz grave y se puso ropa de chico.
A partir de ese momento, nadie supo que Margaret era una chica. Se convirtió en James Barry, igual que su tío.

James Barry era un estudiante de medicina muy trabajador. Cursó 13 asignaturas y trabajó durante todo el verano, mientras los demás estudiantes estaban de vacaciones.
Pero después de cinco años, casi no pudo presentarse al examen final. ¡Los examinadores pensaron que parecía demasiado joven! James Barry no tenía barba porque no era un hombre.

El Dr. James Barry era valiente y curioso. El Dr. James Barry tenía grandes sueños. Por eso se alistó en el ejército. ¡En el ejército se podía ver el mundo!
En 1816, el ejército envió al Dr. James Barry a Ciudad del Cabo. Ciudad del Cabo era una pequeña e interesante ciudad de Sudáfrica. Sudáfrica estaba muy, muy lejos de Irlanda.
El Dr. James Barry estaba emocionado.

El Dr. James Barry era bajo y delgado. Llevaba zapatos con plataforma para parecer más alto y relleno debajo de la ropa para parecer más corpulento. La gente de Ciudad del Cabo llamaba al Dr. James Barry “thekapok dokter”, el doctor algodón.

—¡Me encantaría cortarte las orejas! —gritaba el Dr. James Barry a cualquiera que se atreviera a desafiarlo.
El Dr. James Barry incluso llegó a batirse a duelo con pistolas. Por suerte, ninguno de los dos acertó al otro. ¿Por qué se peleaba tanto el doctor? Margaret era valiente, pero también estaba asustada. Sabía que si alguien descubría que ella era el Dr. James Barry, ya no le permitirían ejercer como médica. Todo el mundo tenía que creer que el Dr. James Barry era un hombre.

El Dr. James Barry luchó cuando pensó que algo estaba mal.
En Ciudad del Cabo, las personas con lepra eran desterradas a la Isla Robben. Los leprosos eran enviados a la isla porque la gente creía que podían contagiarse fácilmente de la enfermedad.
Las casas sucias y la mala alimentación empeoraban aún más la salud de los leprosos. El Dr. James Barry pidió a los líderes de Ciudad del Cabo mejores condiciones de vida y alimentos más saludables para los enfermos de la Isla Robben.

Muchos años después, el Dr. James Barry trabajó en un hospital de guerra. Allí conoció a Florence Nightingale, una enfermera.
Florence Nightingale también era conocida como “La dama de la lámpara”, porque por las noches visitaba a los soldados heridos. Se hizo famosa durante la guerra porque pidió a los líderes del ejército condiciones de vida más limpias y comida más saludable para los soldados. El Dr. James Barry llevaba muchos años pidiendo lo mismo.

El Dr. James Barry viajó por todo el mundo. Trabajó en Sudáfrica, Santa Elena, Barbados, Mauricio, Trinidad y Tobago, Malta, Corfú, Jamaica, Crimea, las Indias Occidentales, Canadá… 11 lugares en total.
¡Qué emocionantes aventuras vivió!

La gente recién descubrió que el Dr. James Barry era mujer cuando falleció en 1865. Ese mismo año, la Dra. Elizabeth Garret Andersen se convirtió en la primera mujer en ejercer como médica en Gran Bretaña.
La Dra. James Barry nos ha demostrado que las niñas son inteligentes. Las niñas son valientes. Las niñas tienen sueños. Las niñas pueden luchar por lo que creen. ¡Y las niñas pueden convertirse en médicas!

Créditos
Publicado originalmente por Book Dash bajo una Licencia Creative Commons BY 4.0. Este libro puede leerse gratis en https://bookdash.org/books/the-cottonwool-doctor y fue creado por: Jean de Wet (Illustrator), Bridgitte Potton (Designer), Michelle Matthews (Writer)
