Lungisa vivía en un pueblo llamado esiKhaleni o Lugar del Ruido.
Algunos también lo llamaban Agujero en la Pared.

—¿Por qué hay un agujero en la pared? —preguntó Lungisa a su madre.
—Porque uno de los hombres del mar utilizó la cabeza de un pez gigante para atravesar la pared y llegar a la mujer que amaba.

—Interesante —dijo Lungisa.

—¿Por qué hay un agujero en la pared? —preguntó Lungisa a su maestra.

—Porque las olas chocaron contra la roca durante millones de años e hicieron un agujero en la roca —dijo su maestra.

—Interesante —dijo Lungisa.

—¿Por qué hay un agujero en la pared? —preguntó Lungisa a su abuela.
—Para que nuestros ancestros tengan una puerta de acceso a nosotros.
—Interesante —dijo Lungisa.

—¿Por qué hay un agujero en la pared? —preguntó Lungisa a su tía.
—Es una ventana a Dios.
—Interesante —dijo Lungisa.

—¿Por qué hay un agujero en la pared? —preguntó Lungisa a su amigo.
—Porque un barco chocó contra la pared.
—Interesante —dijo Lungisa.

—¿Por qué hay un agujero en la pared? —preguntó Lungisa a su hermanita.
—Para que mi hermano siga haciendo preguntas —respondió.

Y Lungisa se rio.

Pero siguió preguntando.


