Bonke y Peo viven cerca de una colina.

Les gusta correr, esconderse y trepar.

A Peo no le gusta trepar muy alto.

A veces tienen la suerte de encontrar bayas.

—¿Esa suricata me acaba de saludar con la mano? —pregunta Peo.
Bonke sonríe.
—¡Es imposible! —dice.

La suricata trepa, trepa, trepa…

—¡Vamos!

—Bonke, tengo miedo.

—No pasa nada, estoy aquí.


¡Guau!



