El salto

Resumen


"El salto" es un tierno cuento infantil sobre un gran perro negro que, sintiéndose solo durante el día, salta a los jardines vecinos en busca de compañía. Primero visita a una niña juguetona que lo molesta, luego a una anciana que lo mima pero acaba aburriéndolo. Al final, regresa a casa y comprende que la verdadera felicidad está en el cariño sincero y el tiempo de calidad que comparte con su dueña. La historia transmite a los niños un valioso mensaje sobre valorar lo que tenemos en casa, apreciar el amor auténtico y entender que la hierba no siempre es más verde al otro lado. Ideal para hablar de gratitud, soledad y relaciones afectivas.

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En una pequeña casa amarilla vivía un gran perro negro.

Al gran perro negro le encantaba saltar.

Tenía todo lo que podía necesitar, pero el perro negro era infeliz.

Su dueña trabajaba casi todo el día, por lo que solo podían jugar a última hora de la tarde.

En la gran casa de al lado vivía una niña pequeña y sus dos perros manchados.

Una mañana, cuando el dueño del Perro Negro se fue a trabajar, oyó reír a la niña.

—Sería divertido tener a alguien con quien jugar —suspiró el Perro Negro.

Así que empezó a saltar.

Saltó, saltó y saltó…

…hasta que saltó tan alto que aterrizó en el jardín de la niña.

Al principio, Perro Negro se lo pasó en grande.

Pero entonces la niña empezó a tirarle de la cola y a retorcerle las orejas.

—¡Esto no es divertido! —gritó el Perro Negro.

Así que empezó a saltar.

Saltó, saltó, y saltó…

…hasta que saltó tan alto que aterrizó de nuevo en su propio jardín. En la gran casa del otro lado vivía una anciana con un perrito amarillo.

—Estoy seguro de que ella no me tirará de la cola ni me retorcerá las orejas. Sería estupendo jugar con ella —suspiró el Perro Negro.

Así que empezó a saltar.

Saltó, saltó y saltó…

…hasta que saltó tan alto que aterrizó en el jardín de la anciana.

Al principio, la señora rascó a Perro Negro detrás de las orejas y le frotó la barriga. Pero después de un rato, la anciana se sentó en su mecedora y Perro Negro se aburrió mucho. 

Yaaawn…

Así que empezó a saltar.

Saltó, saltó y saltó…

…hasta que saltó tan alto que volvió a aterrizar en su propio jardín.

Cuando la dueña de Perro Negro llegó a casa, no le tiró de la cola ni se sentó en una silla para rascarle las orejas.

Jugaron a su juego favorito y ella le dijo lo mucho que lo había echado de menos durante todo el día.

—La amo, y ella me ama. ¡Después de todo soy un perro afortunado! —suspiró felizmente Perro Negro, mientras se acurrucaban juntos en el sofá.


Créditos

Publicado originalmente por Book Dash bajo una Licencia Creative Commons BY 4.0. Este libro puede leerse gratis en https://bookdash.org/books/the-bounce y fue creado por: Hannes Esterhuyse (Designer), Liza Esterhuyse (Writer), Janita Holtzhausen (Editor), Candice Botha (Illustrator) Book Dash logo