—¡Oh, no!

—¡Lulú! Es hora de irnos —llama Ma.

¿Dónde está Lulú?
¿Está debajo del sofá?
¿Está detrás de la cortina?

¿Dónde está Lulú?
¿Está al lado de la estufa?
¿Está en el armario?

—¡Lulú, es hora de irnos! —llama Ma.

—¡Ahí estás!
—¡No me quiero ir!

—Tenemos que irnos —dice Ma.
—¡Pero este me gusta mucho!


—¡Realmente me gusta este!

—Y este… y este… y este.

—¿Ves? Devuelves libros y pides más prestados.
—¡SÍ!

¿Dónde está Lulú ahora?


